Infancia, adolescencia y Bullying 

Este mes #lamardecampos pidió mi colaboración y la de otros profesionales para escribir un artículo sobre #bullying, ¡merece la pena leerlo!
Lo más importante para mí en cuanto a prevención es la educación basada en la igualdad y el respeto, a cualquier persona, independientemente de sus circunstancias. 
¡Los padres no solo deben estar pendientes de que sus hijos no sean víctimas, deben estar muy atentos para que no sean acosadores!
Y ya aprovecho y doy gracias a los que formaron parte de mi infancia, hace poco hablaba con una amiga, de las de siempre, de nuestra realidad en el colegio San Buenaventura, y definitivamente nuestra infancia nos marcó para bien, es muy importante el contexto mientras que somos frágiles. Crecer sintiéndote aceptado, valido, integrado y querido por tus iguales es el mejor regalo que podemos hacer al adulto que serán algún día.
Pero con haber sido feliz yo no me conformo #miinfanciaparatodos es fácil, solo hay que estar ¡ATENTOS!

¿Qué caramelos quieres saborear?

Al terminar uno de mis cursos, en este caso dentro del programa de envejecimiento activo de la Diputación, uno de los participantes, me hizo un regalo, al menos yo, y todos aquellos con quien he compartido este poema de Mario De Andrade, lo han vivido así.

Él me comentó que al encontrarlo le recordó lo que trabajábamos juntos, y reflexionaba sobre la fecha del poema, ya que el autor nació en el siglo XIX, de aquí la importancia de desaprender, de tener en cuenta que no cambiamos tanto en esencia, sino en contenido, que nos llenamos de muchos conceptos y convicciones sociales que nos alejan del momento presente y nos nos permiten saborear la vida, momento a momento, y esa es la clave de una vida que merece la pena.

Si reflexionamos sobre el tiempo y como lo usamos, tendríamos un debate intenso, hace poco me encontré a una persona que hacía poco había perdido a un ser querido, lo encontré triste, apagado, viviendo el duelo, pero me planteé la inversión errónea que hacemos con nuestros seres queridos. Por supuesto, que debemos dedicar tiempo a la tristeza, es saludable vivir el duelo como un proceso vital lógico, pero hay duelos muy complejos, difíciles de superar, estos suelen ser aquellos en los que no se fue coherente en vida con la importancia que tenía para nosotros el ser querido, la vorágine y el ritmo actual de la vida nos aleja de lo que de verdad nos importa y dejamos para luego invertir tiempo en ellos, cuando creemos que lo tenemos, si llega el momento de darnos cuenta que será poco el que queda por vivir, lo invertimos en sufrir por cuando no tengamos tiempo, sin embargo cuando ya no hay tiempo, cuando nuestro ser querido ya no está, si que paramos la vida para invertir horas en sufrir, incluso  juzgarnos duramente por lo que no hicimos  mientras pudimos, cuando cronificamos esto, solo volvemos a repetir el mismo error, robandonos tiempo para estar con quien ahora sí está.

Mi alma tiene prisa

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros. Las personas que no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… 

Sin muchos dulces en el paquete… Quiero vivir al lado de gente humana…muy humana.

 Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades. Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. 

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí…tengo prisa -por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. 

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una”

(Poema Golosinas) Mario de Andrade – Brasil 1893-1945

Construyendo emociones agradables

Aceptando el presente, para construir el futuro

Solo se trata de caminar hacia donde te gustaría ir y aceptar que en el camino llueve, hace aire, sol y que todo esto no tiene que ver contigo. Eres el testigo que lo experimenta, por lo que luchar con ello sería absurdo, te convertiría en alguien insatisfecho e incapaz.

El problema no eres tú, es la estrategia. Deja de lanzar piedras contra tus eventos privados, porque no acabas con ellos, acabas contigo, ¡céntrate en construir!

Y como lo importante es construir, os dejo unas fotos construyendo alegría con mis amigas, (mejor omitir el audio) 😂😂😜

EL PODER DE LAS PALABRAS

Imaginemos una balsa de agua que esta en perfecta quietud, nos permite ver en su reflejo las cosas que están ahí y ahora en ese mismo momento tal cual son, pero nosotros podemos influir en la realidad, podemos lanzar piedras contra el agua, creando ondas que hacen que el reflejo de la realidad acabe viéndose de forma diferente, nosotros podemos decidir cuantas piedras lanzar y cuando parar para revolver estas aguas.
Esto mismo es lo que hacemos cuando pretendemos generar emociones en los otros, durante la conquista tratamos de enamorar a la otra persona “tirando los tejos” expresión muy apropiada dentro de esta metáfora… es por ello que debemos de ser conscientes del poder de nuestra conducta, de nuestra actitud, de nuestro lenguaje, y por su puesto de nuestras palabras… ya que todo esto funciona como cantos que decidimos lanzar a la laguna emocional de la persona que esta frente a nosotros, no puedo controlar lo que el sienta, pero puedo dejar de lanzar ciertas piedras o cambiarlas por otras, a medida que observo que mi objetivo no esta generando las “ondas” que yo estaba buscando.

Valora también la importancia que esto tiene a largo plazo, ya que las piedras lanzadas no desaparecen, siempre acaban en el fondo generando de forma automática una concepción de esa persona respecto a ti para el futuro.

Intentar nunca es suficiente

“No tentare a mi malestar en exceso”, leo entre líneas cada vez que un paciente me comenta esta intención de cambiar algún aspecto de su comportamiento para acercarse a la vida que me plantea que quiere llegar a tener.

Cambiar no es fácil, y es proporcional su dificultad al tiempo que llevamos anclados en una forma de actuar, que por mucho que no funciona persistimos en realizar como si el fracaso se debiese a que no lo hemos intentado lo suficiente.

Son muchas las personas que se sienten más “cómodas” con sus viejos problemas que con nuevas soluciones.
Me sorprende enormemente lo que nos limita la inteligencia en cuanto a estas cosas, somos conscientes de que lo que hacemos no funciona, pero basamos nuestra forma de actuar en ideas perfectamente razonadas en nuestro rígido esquema mental al que acudimos porque somos seres inteligentes.

Me pregunto cuando llega el momento de plantearnos que a veces tenemos que aparcar nuestras razones y echar mano sólo a la lógica de cambiar lo que no funciona, ningún animal ira al mismo sitio de siempre a por comida después de comprobar que ya se ha acabado, pero nosotros seguimos haciendo lo mismo día tras día, imaginando supongo que en algún momento el destino nos premiara con darnos lo que merecemos por persistentes.

El éxito no es de quien persiste recorriendo día tras día el mismo camino, sino de quien busca caminos para persistir en sus objetivos.

Nunca intentes algo, primero decide a donde quieres ir y porque estabas dispuesto a intentarlo, si los motivos son importantes entonces busca la manera de llegar.

Arriésgate y permítete fracasar y ver que esa estrategia que es la que primero viene a tu mente no te lleva a donde querías, entonces enfádate, llora, desespérate y usa todo eso para crear un nuevo plan y DECIDE.

No importa fracasar, la vida es decisión, nadie llego lejos intentando, los que intentan sólo llegan lejos sino encuentran dificultades en el camino.

Los que deciden, encuentran el camino pese a las dificultades.

Necesitamos hacer algo más que intentar

Cuando no hay ganas de seguir…

¿Qué hacemos cuando sentimos que no podemos más? ¿Cómo afrontamos el dolor que nos genera vivir en muchas ocasiones? Esa capacidad del ser humano de sobreponerse al dolor se llama resiliencia.

Si quieres saber más sobre ello, te dejo el enlace del artículo que he escrito para Psicología y Mente.

Resiliencia

¿Cómo te gustaría que te definiesen las personas que son importantes para ti?

En la vida siempre nos insisten en ser generosos, yo me planteo que el feedback lógico que todos recibimos cuando interactúamos con los demás fomenta lo que hacemos, así que nos queda decidir en qué invertimos tiempo y con qué objetivo.

Por eso he escrito este artículo para Siquia, con intención de reflexionar sobre lo que buscamos y lo que conseguimos.

Soy egoísta!

Mente de principiante

Esta vez os dejo lo último que he escrito para Siquia, centrándome en una de las actitudes claves del Mindfulness, la mente de principiante.

Hace tiempo grabe a Carla (mi prima) con el objetivo de mostrar en uno de mis cursos como se enfrenta un niño al mundo con todos los sentidos y la atención en el aquí y el ahora, sin que nada más que su experiencia con los sentidos cobre protagonismo, hasta que descubren para qué sirve según los adultos o la sociedad el objeto y este pierda la magia, para dar paso a la impaciencia y el aburrimiento.

Os dejo el primer vídeo en el que se ve a Carla y a Peluso (el perro que es un miembro más de nuestra familia) disfrutando plenamente del momento.

Actitud de un bebé cuando no conoce el objeto
En el vídeo que tenemos a continuación Carla ya sabe que el temporizador hace ruido cuando su madre lo coge y pierde totalmente el interés en explorarlo por ella misma.

Actitud del bebé cuando ya sabe para qué se utiliza el objeto
Por último tenéis el enlace del artículo completo. ¡Espero que os guste mucho, lo escribí con conciencia plena!😀

Mente de principiante

Mindfulness y la conducción 

El Mindfulness también es necesario al volante, en las charlas de reeducación y sensibilización vial, siempre insisto en el trabajo de la atención para una conducción responsable, y tan importante es esto que he decidido compartir este artículo con vosotros a través de Siquia., para que podáis ver el vídeo que siempre utilizo en mis charlas.
La reflexión más importante que se puede extraer, es que nos identificamos con cualquier papel en el vídeo, podemos comprobar que todos los implicados son víctimas y que aunque el alcohol, es obvio que influye en los reflejos para poder reaccionar, la actitud atencional del conductor es clave para la colisión.

El accidente en sí no es tan extraño, desviar por un despiste un poco la trayectoria, es algo que ha sucedido en muchas ocasiones, pero ¿y si… Viene un vehículo en ese momento?, ¿y… Si no me doy cuenta con el tiempo necesario para reconducir la trayectoria?

Dar “vueltas de campana” no es algo demasiado raro, el problema lo encontramos en los resultados, y es que dejar la vida en manos de la suerte es un error, y una vez que se produce la colisión solo contamos con eso, la “suerte” de que las consecuencias no sean graves.

Suelo comentar también que la comparación ante la probabilidad de que algo nos suceda es una lotería, ya que una vez salimos a la carretera todos podemos tener un percance, ya sea por nuestra culpa o la de otro, pero está claro que cuantas más “papeletas” metamos en el bombo más probabilidades de que suceda algo grave, y eso si que lo decido yo, la velocidad, si bebo alcohol, si consumo drogas, si voy atento…

Por último solo pretendo que seamos más egoístas, que tengamos en cuenta todo aquello que oís una vez se produce la pérdida del carné o aún peor… De la vida.

Quiero que seáis conscientes de lo que os jugáis al volante, y empezaré por lo que me juego yo, trabajo en esto y quiero ser coherente y hacer las cosas lo mejor posible, no quiero gastar dinero ni en multas, ni en recuperación de puntos, y mucho menos en gastos por colisiones, y lo más importante, no quiero morir ni provocar que nadie muera.

Y tú ¿por qué conduces bien?

Mindfulness y la conducción