Aplicación de ACT a hombres condenados por violencia de Género

El trabajo últimamente no me deja demasiado tiempo para escribir, pero quería compartir con vosotros el prezi que utilice hace unas semanas en una sesión clinica en Burgos.

La sesión tenía como objetivo transmitir a otros compañeros el enfoque de este estudio piloto, ya que los resultados que obtuvimos nos hacen tener esperanza en este enfoque terapéutico como clave para abordar el tratamiento de agresores, logrando ampliar su patrón de respuestas ante el malestar que experimentan, aumentado su tolerancia y focalizando sus acciones en base a valores propios, que los orienten a la búsqueda de resultados a largo plazo, en lugar de automatizar sus acciones a la rápida descarga de su malestar mediante diferentes recursos destructivos para su pareja, el entorno y para ellos mismos, por lo que se busca una actitud consciente y responsable de su conducta.

Una de las claves de este enfoque es el análisis funcional previo a la terapia grupal que permite analizar las estrategias de evitación experiencial que tiene cada uno de ellos, en todos los ámbitos de su vida, por lo que el trabajo es mucho más amplio, no se limita al trabajo con la violencia o a modificar el contenido mental que puede provocar la agresión, sino a cambiar la función de su comportamiento acercándolos a una vida que les merezca la pena, a ellos, a su entorno, a sus futuras parejas y a toda la sociedad.

Os dejo el enlace del prezi de la sesión en el que se pueden ver de manera gráfica los objetivos, el estudio piloto, las hipótesis y los resultados que se obtuvieron.

Estudio piloto ACT aplicado a hombres condenados por violencia de género

¡ESTOY HARTA!

Me siento muy triste, estoy enfadada, rabiosa, desesperanzada incluso, pero no pienso dejar que esto me haga callar.
Estoy harta de ver a diario noticias que hablan de mujeres muertas a manos de sus parejas o exparejas, de ver que empieza a oírse con tanta asiduidad que temo que se normalice, estoy harta de que la lucha por salir de la violencia suponga jugarse la vida, porque sabemos que esa fase es la más peligrosa y que los medios fallan, pero no se cambian…

Estoy harta no sólo de lo que pasa, sino de lo que preveo que pasara, de ver que los valores no cambian, sino que se radicalizan, que no educamos en libertad y en igualdad, que los adolescentes cada vez son más intolerantes al malestar, y eso implica no tolerar que otra persona no quiera estar conmigo o no actúe como yo considero que debe hacerlo.

Estoy harta de escuchar que las personas como yo somos “feminazis” y que odiamos a los hombres. Estoy muy harta de esa guerra de sexos que inventa quien no quiere la igualdad real, quien no admite que las personas valemos por ser, independientemente de ser mujer o hombre.

Estoy harta de frases que argumentan que debemos respetar a las mujeres porque “tú naciste de una de ellas”, no creo que sea necesario convencer a nadie porque le toque de cerca, hay vida más allá de nuestro ombligo, este no tiene que ser el motivo para moverte, yo no nací de un gato y también creo que merecen respeto.
El respeto se merece porque nadie es más que nadie, y no quiero que esto quede en una frase hecha, es tal cual, nadie tiene derecho a tratar a nadie como si fuese inferior o superior a él, y esto no entiende de sexos.

También estoy harta de que la violencia de género se considere una lucha de mujeres, erradicar lo injusto debe ser una lucha de personas.

Estoy harta de ver que se necesita ver muertas para visibilizar que la violencia es real, cuando la sutil, la psicológica, forma parte del día a día de muchísimas personas que nunca jamás aparecerán en estadísticas.

Estoy harta como no, de… ¡LOS SILENCIOS!, de los silencios de los que tenemos voz, y que en muchas ocasiones solo abren la bocaza para criticar el silencio de quién está callada por el miedo.
Estoy muy harta de oír que los hombres son víctimas, ¿se trata esto de un partido de fútbol en el que se gana la copa de la victimizacion? 

Creo que cada persona vive su propia historia, y en esa a nivel particular se podrán matizar los victimismos según quién los cuente, mire o viva, pero no dejará de ser al fin y al cabo un criterio subjetivo que por supuesto nunca servirá para generalizar nada.

Más allá de discutir quien tiene culpa de que o quien es más víctima, creo que debemos centrarnos en cómo acabar con esto y me agota ver que no hacemos prácticamente nada, cada frase machista, cada silencio ante un hombre hablando de una forma intolerable de las mujeres, cada mujer generalizando insultos o creencias sobre los hombres, cada hecho criticado en función solo de si quien lo ha hecho es una mujer o un hombre, ¿estamos tontos? ¡Lo que está mal esta mal!, lo haga quien lo haga, y lo que está peor es ver que alguien está haciendo las cosas mal y callar o incluso minimizar el hecho. 

El silencio nos hace cómplices de lo injusto y yo estoy harta de esta sopa de machismo en la que vivimos, en la que no se deja de dar fuego para que hierva, pero luego nos indignamos porque los “fideos cocidos” se dejan morir dentro, como si ellas fueses las culpables de verse inmersas en una relación que las hace daño. Aún me indigna más ver que el futuro del mundo sigue siendo lanzado a esa sopa con cada gesto en contra de la igualdad.

Estoy harta de que se siga interpretando que el machismo es de hombres contra mujeres, el machismo nos perjudica a todos y son responsables todos los que lo mantienen sin ni siquiera cuestionarse, nos acota la mente inculcándonos cómo debemos comportarnos según los genitales con los que hemos nacido, es tan absurdo….
Víctimas somos todos, los que lo vivimos de una forma directa o indirecta, porque lo que pasa en la sociedad debería incumbirte.
Estoy harta de ver que somos muchos los que sufrimos viendo que esto no cambia, y si lo hace es a peor, o avanza muy despacio porque ¡NO NOS MOVEMOS!

Lorena Sahagun (una persona como otra cualquiera, que nací mujer por motivos que obviamente yo no decidí y por eso no sirven para argumentar nada de mi comportamiento, que me crié en una sociedad llena de sutilezas machistas que también me impregnaron pero no impiden que me cuestione la vida, lo que creo, lo que considero injusto y lo que yo puedo cambiar en mi)

Aplicación de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) con hombres que cumplen condena por maltrato

Hablo sobre violencia de género y aplicación de la terapia de aceptación y compromiso en el International Journal of Psychology and Psychological Therapy.

El objetivo del estudio fue la aplicación de un protocolo basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) en combinación con estrategias formales de mindfulness, a una muestra de 18 varones condenados por violencia de género y que cumplían condena en un centro penitenciario de la Comunidad Autonoma de Castilla y León.

El protocolo de intervención consistió en dos sesiones individuales en las que se trabajaron las áreas de valor, y otras doce sesiones, en las que se incidió en alentar acciones coherentes con lo importante para los participantes y entrenar estrategias dirigidas a la aceptación de los pensamientos y sentimientos asociados a la conducta violenta. Se registraron cambios en el AAQ II, en la Escala de Impulsividad de Plutchik, en el Registro de Malestar y Acción, así como modificaciones en la impresión subjetiva de los funcionarios acerca del comportamiento y nivel de actividad de los participantes.

Si bien no fue posible la aleatorización de la muestra, los resultados obtenidos mostraron la dirección esperada. Se redujo el nivel de evitación e impulsividad del grupo experimental frente al grupo de control, y los funcionarios del centro informaron de avances conductuales en la misma dirección, aunque no significativos.

La discusión se centra en valorar si las intervenciones contextuales funcionales con los agresores (focalizadas en la conducta significativa para la persona, más que en la modificación del contenido de las cogniciones machistas) pueden ser una alternativa eficaz para prevenir y reducir las conductas violentas.

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