La oscuridad…

La mayor parte de las veces, el entorno de una persona que padece depresión grave no es capaz de comprender la complejidad de la situación por la que está pasando su ser querido. Incluso es frecuente que se llegue a acusar al afectado de no poner todo de sí para salir de este estado. Por eso, para poder realmente ponerse en los zapatos de una persona con depresión grave, se hace necesario experimentar en uno mismo el grado de desesperación que la persona con depresión llega a sentir.

Imagina que estás en una habitación completamente vacía y muy, muy oscura, herméticamente cerrada. No hay ventanas. Ni siquiera un minúsculo conducto de ventilación. Allí estás tú solo, desnudo, de pie, completamente abatido y exhausto de buscar desesperadamente una salida inexistente. De pronto, empiezas a notar algo que sube por tus piernas. No lo sabes con certeza, pues no puedes verlo, pero parecen cientos de arañas recorriendo ya la totalidad de tu cuerpo. También comienzas a oír el inconfundible sonido de varias lenguas viperinas que se acercan a ti amenazantes. No hace falta verlas para saber que destilan veneno. En este estado, la desesperación se está apoderando de ti y quieres encontrar una salida. En cambio, lo que aparece ante ti es un enorme león rugiente, cuyo semblante no es amigable precisamente. Ahí estás tú, aterrorizado. Lo único que se pasa por tu cabeza es salir de ahí como sea.

De repente, surge una puerta en la habitación. Es negra y no ofrece mucha confianza. Pero al fin, ves una salida para escapar de este infierno. Aunque al principio te muestras dubitativo, las arañas, las serpientes y el león cada vez se muestran más fieros y despiados. Decides abrir la puerta. Nada de lo que haya al otro lado puede ser peor que lo que ya estás viviendo. Y algo tienes claro; no puedes seguir un segundo más en esa habitación. Ya lo has decidido, vas a cruzar el umbral hacia lo desconocido. Te da miedo, pero no puede haber nada peor que seguir en ese infierno de habitación.

¿Puedes ahora comprender la absoluta desesperación y desesperanza que siente una persona con depresión grave que incluso llega a ver el suicidio como única solución?

Si realmente quieres ayudar y que esa ayuda sea efectiva, puedes empezar a picar desde fuera de la habitación para que desde dentro se pueda atisbar una rendija por la que pueda entrar algo de luz. Cuantos más estéis picando, más grande se podrá hacer ese agujero. Y si no quieres añadir más bichos horribles, ni más oscuridad a la habitación, hay algo que también puedes hacer. Realmente, es algo que no debes hacer: juzgar. Cada vez que juzgas lo que ocurre dentro de esa habitación (juicio basado en la ignorancia absoluta, pues recuerda que desde fuera tú no puedes saber lo que hay; sólo lo sabe la persona que está dentro), multiplicas el número de arañas, las serpientes se recargan con más veneno y el león hambriento acrecienta su rugido.

Rosie

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *